Inicio Contacto Carrito Pedidos
Reducir tipografía Aumentar tipografía Versión imprimir Volver atrás  

LA VUELTA AL MUNDO POR EL ESTRECHO DE BERING

JORGE SÁNCHEZ

Jorge Sánchez esperó más de un año para obtener la autorización militar con la que penetrar en la otrora prohibida Península de Chukotka, en el extremo de Eurasia, realmente uno de los lugares más inaccesibles del planeta, que en tiempos de la Guerra Fría albergaba varias divisiones de soldados dispuestos a invadir Alaska. En ese remoto y desconocido territorio convivió dos semanas en las tiendas "Yarangas" de las etnias Chukchi y Esquimal que pastoreaban sus rebaños de renos, acompañándoles en sus lanchas a cazar ballenas y morsas. Desde Provideniya, en Chukotka, cruzó el Estrecho de Bering hasta Nome, en Alaska. Una vez en Anchorage, Jorge abordó el escénico tren a Fairbanks para contemplar el majestuoso monte Denali Mckinley, el más alto de Norteamérica, y a continuación navegó durante cuatro días por el mítico Inside Passage con destino a la Isla de Vancouver, realizando escalas en lugares históricos relacionados con los buscadores de oro. Tras emprender una suerte de peregrinaje a varias de las Misiones españolas de Californias, como la de San Carlos Borromeo, donde se halla la tumba del mallorquín Fray Junípero Serra, cruzó en autostop y autobuses México y Centroamérica, deteniéndose únicamente en aquellos enclaves que se le habían escapado en viajes anteriores, como las Islas de la Bahía, en Honduras, antes de arribar a Panamá, donde tenía la disyuntiva de atravesar la Jungla de Darién a pie, machete en mano, o en canoas vía el archipiélago de San Blas. Tras ponderarlo, acometió la segunda variante y, gracias a la ayuda de los indios Kuna, que le acogieron durante una semana en sus islas viviendo como uno más de ellos, alcanzó en sus lanchas la frontera panameña y un día más tarde la población de Turbo, la puerta de entrada y salida del Darién, ya en Colombia. Días después se dirigió a las Antillas Menores, vía Venezuela, con el objetivo de encontrar un velero que le llevara a las Islas Canarias. Durante su periplo caribeño escaló en la selecta Isla Mustique, frecuentada por millonarios y miembros de la aristocracia europea, donde pretendió dormir en el templo budista que se halla en la mansión del cantante inglés Mick Jagger, mas fue descubierto y tuvo que pasar la noche en la playa. Finalmente, tras experimentar diversas cuitas que afrontó de manera bizarra al quedarse prácticamente sin dinero, acabó tomando un vuelo barato desde la Isla de Antigua a Frankfurt, y de allí continuó hasta Hospitalet de Llobregat, ya en España.
Editorial: Editorial Manakel
12,00 
Pginas: 202


C/ Tucan, 42 - 28025
info@aloelibros.com - 678 73 11 18